Litza Cooper
Despierto al sentir besos por todo mi rostro, su barba de algunos días, lo abrazo sin siquiera abrir mis ojos y suspiro porque al fin ha llegado a casa. Esta semana sin Darek presente me ha tocado lidiar con la manada, no sabía que ser líder era tan estresante y lleno de papeleo, aprobaciones y posibles amenazas. Aunque sé que mi amado esposo dio órdenes de que nada de asuntos delicados llegue a mis oídos para evitarme alteraciones en mi embarazo.
—Te extrañé —susurro abriendo mis