Darek Adams
Litza se quedó dormida a medio camino hacia la manada de Williams, se veía tan agotada, verla en ese frío suelo de esa celda instalo una sensación angustiante hasta lo más profundo de mi alma. Su cuerpo demacrado, marcas de mordidas en su cuello, muñecas y otras partes de su piel me enfurecieron, la rabia que tengo en mi interior solo sedera cuando la cabeza de Lucían no se encuentre pegada a su cuello.
Lo mataré con mis propias manos, le atravesaré el pecho y arrancaré su corazón,