Graham detuvo el carruaje a las afueras de una pequeña mansión de ladrillos. Los pequeños bloques eran negros y todo en la villa en el centro de Edimburgo gritaba que estaban en un ambiente elegante y sofisticado, pero también excéntrico. Frunció el ceño con confusión. Los Blackstone llevaban un tiempo en Escocia y no entendía cómo no había notado esa construcción antes, la cuál era como un diamante negro sobre la nieve. Resaltaba al lado de toda la ciudad, la cuál estaba cubierta de blanco por