Isobel nuevamente se encontraba siendo atendida por la servidumbre en la habitación de Graham mientras los dos hombres MacAllister se reunían en la biblioteca de Sean. El mayor ocupaba asiento tras un amplio escritorio caoba. Graham estaba del otro lado con una copa de whisky en la mano, lo que consideraba un elixir al lado de la cerveza que había tenido que beber para que Isobel no lo hiciera.
─¿Podrías, por favor, hablar de una vez, laird MacAllister? ─le preguntó a su abuelo con tono burlón