Ignorando la opresión en su pecho que a duras penas le dejaba respirar, Duncan extendió su mano hacia ella antes de levantarse, la cuál Leslie tomó. Sin dirigirle la palabra, lo cual trajo una arruga a su rostro, Graham la llevó directamente hacia el sitio en el que los bailarines habían estado antes. La hermosa decoración invernal seguía a su alrededor, por lo que estaba más allá de impresionada por todo el brillo y los preciosos detalles.
Duncan, en un determinado momento en el que Leslie se