Norman Stone
Veo una resignación en su mirada que antes no tenía. Ella no es la Dora que conozco, la que se entregó a mí en cuerpo y alma por primera vez, la que con su sonrisa puso mi mundo de cabeza desde el minuto uno que nos conocimos.
Sus ojos están más claros que de costumbre y soy capaz de ver a través de ellos lo que siente ahora mismo, porque yo también siento lo mismo.
No pregunto si hay alguien más, porque sé que no es el caso. Esa pregunta sería hasta estúpido. Sé exactamente que el