—Que sorpresa, no puedes ni pagar a tu propio abogado, no se supone que crearías una empresa para competir con la nuestra.
—Que no tenga dinero ahorita, no significa que nunca lo tendré.
— ¿Para qué te buscaba el detective?
—No tengo por qué darte explicaciones, ya verás como me levantaré.
—Vete de esta casa, si estas metidas en problema y no quieres contarme, entonces te vas de esta casa.
— ¡No puedo! No puedo hacer eso, aunque yo quisiera no puedo hacer eso.
—Dame una razón válida para que no