De vuelta a la guerra con Cristopher
Salgo rápidamente de la bañera del jacuzzi, ante la mirada divertida de Carlos, que me guiña un ojo cuando sin querer lo volteo a mirar y está perdido en los movimientos de mis nalgas, me sonrojo, me siento como una pequeña, no como la adulta que ya era y que tenía miles de responsabilidades , y eso parecía que me estaba cobrando factura , veo mi telefono y tengo más de diez llamadas perdidas, unas cinco de Camille y otras cinco de Christopher, sin contar c