EPILOGO Y FINAL
Cada vez se intensificaron más las contracciones a medida que sentía una iba pujando, poco a poco sentía como mi bebé me rompió mi interior, pero no me importaba soportar el dolor lo único que yo quería era ver su bello rostro y por supuesto que naciera bien, sin importar que yo quedará totalmente destruida.
Después de pujar como por unos 10 minutos, puedo escuchar el sonido que más feliz me hizo en la vida, el santo de mi pequeña bebé, la empleada como pudo destapó su nariz per