Me desmoronaba al ver cada lágrima brotar de sus ojos, el brillo apagado en ellos, todo por mi culpa. Cada palabra suya agrietaba mi corazón. ¿Es malo ser un poco egoísta para mantenerla a mi lado? Solo quiero que no me abandone, la amo, y ese amor me impide dejarla ir, aunque otros digan que debería hacerlo. Ese es mi problema, no puedo.
—Si estoy contigo, Sandra, lo estoy ahora.
Sostenía su rostro entre mis manos, sus lágrimas resbalaban por sus mejillas calientes, me duele, me rompe, siento q