**Eduardo**
—Te aconsejo que te alejes de ella —le advertí a ese tal Maximiliano.
—No necesito su consejo; debería ser usted quien se aleje, le está haciendo daño —respondió desafiante.
—Este asunto es entre ella y yo. No me gusta para nada tu cercanía con Sandra —manifesté con evidente irritación.
—A ella parece gustarle mi cercanía. Me hubiese pedido que me alejara si se sintiera indiferente —declaró, tensando mi mandíbula al instante.
—No esperes que ella te mire con otros ojos. No me creo el