* * *
**Sandra**
Me desperté somnolienta, frotándome los ojos con pereza; deseaba seguir durmiendo, pero debía ir al trabajo.
Al mirar a un lado de la cama, noté que estaba vacía, Eduard no estaba presente. Inicialmente, pensé que se había ido temprano, pero al ver su camisa y saco en el pie de la cama, me di cuenta de que seguía en el apartamento.
Anoche compartió la velada conmigo de una manera inusualmente gentil y dulce, algo poco común en él. Aunque sea efímero, me hizo sentir bien. Mis em