Capítulo XLIV. Una sorpresa inesperada para navidad
Hanna.
Al menos sobrevivimos a la primera noche, increíblemente. Eso no quiere decir que no desee estar con el Alfa, con ese cuerpo que parece tallado por el mejor de los escultores del renacimiento, cuyo tacto se asemeja al mármol templado. Más bien es una cuestión de reivindicarme a mí misma, hacia él, con lo único que me daba fuerza de lucha en esta relación, el contrato que habíamos firmado.
Parece ridículo, que un contrato que podría invalidarse en cualquier corte de justicia, por haber