64. Calmando a la bestia
Ninguno de los dos pudo dormir esa noche.
Mía pensaba si la decisión que iba a tomar era la mejor y, de ser así, ¿Para quién? Solo quería una vida normal, tener una familia y ser feliz.
Gerard, no dejaba de buscar una manera de hacerle ver que esta también podría ser su casa y, qué más que una casa, un hogar donde los cuatro podrían vivir como cualquier otra familia normal.
Por lo que recordando cómo se conocieron, se le viene una idea a la mente, que decide ejecutar en la mañana esperando así,