63. Exponiéndose a la verdad
En cuanto Mía pone un pie en aquella habitación, se encuentra con la mirada vacía y espeluznante de Dylan, haciendo que todo su cuerpo se erice y contenga la respiración.
Él hombre que una vez amo, no está por ningún lado, pareciera que tiene frente a ella a su gemelo malvado, además de su aspecto físico demacrado debido al accidente y a la vida que ha llevado.
Camina en completo silencio hasta la silla dispuesta para ella, una vez que se sienta le mantiene la mirada.
—Aquí me tienes, como qu