29. Tratado de paz
Mía ve a Gerard en medio de la sala notando lo cansado que está, sentimientos de culpa empiezan a surgir en ella por todo lo que le dijo, ahora que le ha devuelto a su hijo, lo mínimo que puede hacer es agradecer y disculparse.
Baja las escaleras acercándose a él a paso lento, pero decidido, ordenando las palabras en su mente deseando decirlo de la forma correcta.
—Gerard… yo…
—No hay nada que decir —la detiene al percibir el sentimiento de culpa—, te prometí regresar a tu hijo y lo he cumplido