28. Alivio
Horas antes, en casa de Gerard.
Mía saca su maleta grande y empieza a empacar sus cosas y la del niño, guardando aquello que sea más importante sin saber a dónde se dirigen, solo tomando en cuenta que nunca más van a volver.
Sofi entra en la habitación y desde la puerta ve a su amiga desesperada recogiendo sus pertenencias. Tiene sentimientos encontrados, por una parte siente culpa por no haber defendido cómo se debe al niño; por otro lado preocupación, algo le dice en su corazón que Vivían no