30. Emociones a flor de piel
Mía saca su teléfono y marca el número de su tío ante la atenta mirada de Gerard. Un par de repiques después, su tío atiende la llamada.
—¿Qué quieres ahora? Ya te dije que no sé nada de Dylan y el niño.
—No es para eso que lo llamo —deja escapar un suspiro, antes de lanzar la bomba— lo que pasa es que Dylan ha tenido un accidente y…
—¿Cómo que ha tenido un accidente? —lo escucha alarmado— ¿Qué hiciste? Sigues siendo un imán para las desgracias.
Mía aprieta la mandíbula molesta al escuchar a su