Punto de vista de Avery
Bjorn supervisaba las reparaciones de los aviones desde la silla de su escritorio, dando instrucciones a voces mientras yo sostenía cada ala en su lugar y contaba hasta sesenta.
—Está chueco —dijo, entornando los ojos hacia el tercero.
—Tiene carácter.
—Mamá.
—Lo volveremos a pintar este fin de semana —coloqué el avión en el estante junto a sus hermanos intactos y le despeiné el cabello antes de que pudiera esquivarme—. Y sigues castigado.
—Lo sé —se quejó, au