Punto de vista de Avery
Fruncí el ceño, pasando los dedos sobre el dije. Recordaba claramente que Gideon me lo había quitado y lo había dejado sobre el tocador. No recordaba habérmelo puesto de nuevo. Pero ahora, aquí estaba, apoyado contra mi piel, todavía irritándola, todavía rojo y causando picazón.
—Mmm. Debo habérmelo puesto otra vez cuando me cambié —dije—. Estaba distraída.
Gideon me miró.
—¿Aún te duele?
—Está bien —tomé mi tenedor—. Me lo quitaré antes de dormir.
Lo dejó pasar, a