—Avery —dijo él, dejando su tenedor.
—¿Qué les ha parecido? —pregunté.
—Es... —echó una mirada a su alrededor—. Animado.
—La comida no está mal —comentó otro, lo que fue una admisión sorprendente, pero bienvenida. Pinchó una papa con el tenedor y la examinó como si nunca hubiera visto nada igual.
—Me alegra —junté las manos—. Esperaba que consideraran quedarse hasta mañana. Quiero mostrarles en lo que he estado trabajando. Creo que una vez que vean la magnitud del proyecto, sus preocupacione