Punto de vista de Deirdre
No podía creer que ya hubieran pasado diez años.
Si mirabas mi rostro, mi nuevo rostro, jamás lo sabrías. No había un solo cabello fuera de su lugar. Ni una arruga a la vista. Me había asegurado de eso a través de las decenas de miles de dólares que había gastado en procedimientos cosméticos, inyecciones y visitas al dermatólogo a lo largo de los años.
Parecía una loba congelada en un tiempo que nunca existió. Una loba con un nombre diferente, un pasado diferente y s