Y, para empeorar las cosas, había otra loba que estaba compitiendo por un apareamiento.
Fiona. La joven hija del Alfa Matthew, de apenas dieciocho años.
Tal vez Deirdre se habría sentido amenazada por Fiona, pero todo lo que Katya veía era una oportunidad. Así que, el mismo día que me enteré de la existencia de la loba, le entregué a mi empleador mi carta de renuncia y le envié mi currículum al Alfa Matthew, postulándome para el puesto de asistente de su hija.
Pasaron dos semanas. Temía que n