—¡Avery! —grité. Mi voz resonó a través del agua—. ¡AVERY!
Nada más que un bosque silencioso me respondió.
Me desplomé de rodillas. Ella se había ido. Y a juzgar por la sangre, el dedo cortado, la muerte...
Podría incluso no estar viva.
***
Punto de vista de Avery
El viaje en bote tomó dos días.
Mi madre y yo nos acurrucamos en el fondo del bote, turnándonos para remar. La corriente hizo la mayor parte del trabajo, pero tuvimos que maniobrar alrededor de rocas y árboles caídos.
Para el m