—Solo tengo curiosidad por el paisaje —dije con un encogimiento de hombros—. Tuvo que haber sido una buena caminata llevarte hasta allí. Asumo que te tuvieron con esas espantosas cadenas todo el tiempo.
Deirdre se sonrojó levemente.
—Yo… no lo sé. Estuve con los ojos vendados la mayor parte del tiempo. Y me cargaron.
El mesero regresó y descorchó nuestra botella. Le agradecí y la tomé, llenando la copa de ella hasta el borde. Añadí un poco más a mi copa solo para hacer parecer que estaba bebi