A escasos metros de la mansión Willfón, dos mujeres escuchaban los murmullos distantes de personas. Helena interrumpió su paso y, con una mirada decidida, se dirigió a Gina.
—Hasta aquí te acompaño —Vociferó y le señalo el camino con un dedo—. Continúa recto y encontrarás la salida trasera de la mansión. Nos encontraremos aquí mañana, después del mediodía.
—Helena, al final resultaste ser una buena persona —agradeció Gina con una sincera sonrisa—. Bueno, nos vemos mañana.
Helena le dio la esp