Eurides, al escuchar los aullidos de victoria y la celebración que realizaban los lobos de su manada por la caída del enemigo, no pudo esperar el regreso de su familia y decidió partir hacia la frontera. Rogó a Gina que lo acompañara. La joven, que no había salido de la manada desde que mataron a su papá cuando ella tenía 18 años, aceptó la propuesta. El camino fue largo, pero finalmente llegaron a su destino.
Al amanecer, Maya partió con algunos lobos salvajes y el cuerpo de Zeus hacia la regi