Solo que no estaba allí.
Sí, literalmente estaba en blanco. Ariel había llegado a la página quinientos treinta y siete y la había pasado demasiado rápido, ansiosa por llegar al número que quería, pero no había nada allí.
Y tampoco en la página siguiente.
—¿Q-qué demonios…? —tartamudeó Ariel, intentando describir lo que sentía. ¿Era decepción o rabia?
Se acercó más al libro, buscando cualquier señal, y al inspeccionarlo cuidadosamente pudo ver que las páginas habían sido arrancadas con sumo cuid