Hunter Knoefel
El sonido de mi corazón martilleando en el pecho era el único ruido que resonaba dentro de mi cabeza. Cada paso que daba por el jardín, en dirección al bungaló, parecía hundirme más profundamente en el lodo de la rabia que me consumía el pecho. Ya no existía ningún lazo de sangre. Lo que un día fue llamado “mi hermano” ahora no era más que un peso podrido que necesitaba arrancar de mi vida.
La puerta del bungaló crujió bajo la fuerza de mi patada, abriendo de par en par el interi