Edward Knoefel
Dos días. Dos malditos días sin noticias de ellos. Desde que hablé con Ariana sobre aquella cena infernal y le pedí que fuera allí a atormentar la vida de Hunter… fue la última vez que los vi. Y, para mi sorpresa, la insoportable de Ariana lo dejó irse con ella. Y entonces… desaparecieron. Él desapareció con mi mujer. Maldito desgraciado.
—Mamá, ¿Hunter ya le dijo dónde está? ¿Cuándo vuelve? ¡Porque del país no ha salido, no se llevó el pasaporte! —pregunté, una vez más, lleno de