Maitê Moreli
Yo estaba allí, escondida tras el tejido ligero de la cortina, admirando a Hunter mientras hacía sus ejercicios. Observaba en silencio, deseando que no notara mi presencia. El entrenamiento era duro; el entrenador personal no le daba tregua. Con pantalón de tactel, descalzo y sin camiseta, Hunter corría de un lado a otro, esquivando los neumáticos dispuestos en dos filas sobre el suelo de arena.
Parecía decidido a recuperar su mejor forma lo antes posible. Quien lo viera ahora, con