Narrado por Luisa
Días ya habían pasado, sino meses, desde que estaba atrapada en este lugar bajo la constante obsesión de Dominic, mantenida en cautiverio por él.
Y, de manera distorsionada, había creado una rutina en esta mansión — una que seguía todos los días.
Por la mañana, Dominic y yo desayunábamos juntos. Por la tarde, cuando él no estaba en la mansión o cuando Alicia no venía a visitarme, leía algún libro de la extensa biblioteca o cocinaba algo para pasar el tiempo. Y, finalmente, por