20

¡No! No iba a quitarme la ropa interior.

Pero mierda, ¿a quién quería engañar? Podía hacer lo que quisiera conmigo. Era yo quien estaba esposada a la cama, no él.

Estaba tan jodida.

¿No podía conseguir la puta mierda de una prostituta para sus tales necesidades? Dudaba que le faltara dinero para pagar a alguna prostituta para que hiciera el servicio completo, como dicen. No sé por qué, pero esa línea de razonamiento me incomodó un poco.

— ¿Y para qué iba a querer una prostituta si te tengo a ti
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