--
Salí del coche deportivo pensando en lo que debía hacer.
E inexplicablemente conseguí idear un plan con tres metas.
Uno: no ser descubierta.
Dos: no estar mucho tiempo.
Y tres: volver a mis bebés después de terminar todo.
Pero debía añadir una última meta también, no por necesidad, sino por mi puro placer depravado. Cuarta, y no menos importante: haría las cosas un poco difíciles en mi jueguito como fugitiva de un perseguidor peligroso.
Sonriendo casi como una loca, en una mezcla de emocione