Ya eran las diez de la noche.
A esa hora mis hijos ya estaban durmiendo, completamente seguros de cualquier peligro con la protección de los soldados de Dominic y del sistema de seguridad que había activado antes de salir. Y yo y Dominic, bueno, creo que no estábamos teniendo un momento muy agradable – al menos no yo –, porque, joder, hoy era la maldita noche de despedida de soltera de Celma.
Después de mucha insistencia por parte de Máximus, yo y Dominic habíamos decidido que haríamos una desp