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Tomé un sorbo de vino sintiéndome inquieta, nerviosa al pensar en lo que Dominic estaba haciendo a esta hora de la madrugada. Y esperaba que, al final, ningún enemigo de Dominic – fuera Nikolai o no – hubiera entrado en Italia.
— Estás muy extraña, Luisa. Pareces estar nerviosa por algo — Isabella comentó mirándome con el ceño fruncido con un dejo de desconfianza en su voz que no me pasó desapercibido. — ¿Eso tiene algo que ver con el motivo de que hayas vuelto más temprano a la mansión?
— N