Daryl siente que su vida vuelve lentamente con ese abrazo, sentir la calidez del cuerpo de la mujer que ama y con quién quiere darse una oportunidad es para él un premio que no merece, pero espera esforzarse por merecer algún día.
Luego de separarse, Zoe lo mete a la cama para que descanse, pero él simplemente no puede dormir, porque entre el olor a frutos silvestres en la almohada de al lado y luego la llegada de su bella princesa para dormir su siesta, los ojos simplemente no se le cierran.
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