Punto de vista de Isabella
Charlie entró lentamente; la puerta se cerró con un chasquido detrás de él, como el cerrojo de una jaula. Llevaba la corbata floja alrededor del cuello y los primeros botones de la camisa desabrochados, dejando entrever el pecho que yo había arañado en un momento de vergonzosa debilidad la noche anterior.
Su expresión era aguda, depredadora: de esas que prometen más dolor envuelto en una colonia cara.
—Bueno —dijo en voz baja, metiéndose una mano en el bolsillo—. Hoy