Punto de vista de Isabella
Aquella noche, la mansión se sentía más opresiva de lo habitual; cada sombra se alargaba más, cada silencio se hacía más ensordecedor.
Me había pasado el resto de la tarde evitando a todos, escondida en la biblioteca, releyendo la nota condenatoria hasta que las palabras se me difuminaron.
La amenaza de Victoria resonaba en mi cabeza como una maldición. El contacto conflictivo de Charlie de hacía un rato aún ardía en mi piel.
Me estaba poniendo un sencillo camisón c