Punto de vista de Isabella
Los dedos de Charlie se cerraron con fuerza alrededor de mi muñeca, con un agarre tan firme que sentí un dolor agudo que me recorrió el brazo. Sus tormentosos ojos color avellana —que antes estaban llenos a partes iguales de deseo y resentimiento— se clavaron en los míos con una intensidad escalofriante que me dejó sin aliento.
—¿Qué estás ocultando, Isabella? —repitió, con voz baja, tranquila y teñida de una silenciosa amenaza.
Mi corazón latía con tanta fuerza contr