Punto de vista de Isabella
Apreté con más fuerza la espalda contra la pesada puerta de madera; todo mi cuerpo temblaba mientras la voz de Charlie atravesaba el denso silencio como una navaja.
—¡Isabella! —gritó furioso—. Abre la puerta. No hemos terminado.
Mi corazón latía tan violentamente que lo sentía en la garganta. Las lágrimas resbalaban en silencio por mis mejillas, empapando el cuello del vestido azul arrugado. Todos mis instintos me gritaban que me quedara callada, que mantuviera esta