Ella subió la camioneta de mala gana, él no le dice nada, simplemente se sienta a la par de ella y da la orden para avanzar. Llevó un mapa en el que Charlie le reveló que se refugiaba Albert. Mientras el auto avanza, él examinó el terreno mirando detenidamente el mapa.
—¿Conoces el terreno al que vamos?
—Sí, aunque escalarlo está difícil.
—¿Tenemos que escalar? ¡¡Demonios!! Nunca he escalado nada.
—Te conviene quedarte en el auto. Deja esto a los hombres.
—A mí no me dejas atrás, yo voy contigo