Él se está aprovechando de la situación, la tiene bien sujeta de las manos, que no pueda golpearlo ni soltarse, aunque la herida le duela, se aguanta como los machos.
—Rica boca tienes.
—Atrevido. Si esa herida se abre, no la voy a tratar. —él ríe al verla enojada.
—Eres mía preciosa.
—Te equivocas, no soy una vaca para que sea de tu propiedad.
Nikola no desaprovechó la oportunidad para acariciarle las piernas, ella lo quiso evitar, pero le fue imposible, él sonrió al verla removerse en la