Cuando Haidar llegó a casa esa noche, estaba agotado, abrumado y lleno de frustración. El día había sido un desastre absoluto, y el escándalo desatado por Marlene seguía creciendo como un incendio fuera de control. Sin embargo, lo que más le preocupaba no era el daño a su reputación, sino cómo ese escándalo estaba afectando a Brenda.
Al entrar, encontró a Brenda en la sala. Estaba sentada, pero al verlo, se levantó de inmediato.
—Haidar, necesito hablar contigo
Él se detuvo frente a ella, sab