Se despertó esa mañana bastante perezosa; a pesar de haber dormido, sentía que no había descansado lo suficiente. Sus movimientos eran lentos y débiles, y la rutina mañanera se volvió un verdadero suplicio. Aun así, no dejó nada de lado. Finalmente, se encontró frente a un espejo de cuerpo completo. Para ese día, había elegido un bonito vestido de flores, blanco con tonos verdes. Era realmente hermoso.
Contenta con su elección, terminó atándose el cabello castaño en una coleta alta, pero no le