Serguei caminaba a paso seguro hacia la calle cercana a la playa, en donde Stefan lo esperaba en su lujoso Lamborghini Veneno.
Estaba tan seguro de lo que haría, que sus labios se mantenían en una línea perfectamente tranquila. Su corazón no le decía nada con el ritmo que adoptaba, pero su cabeza lo empujaba a avanzar mucho más rápido de lo que sus pies le permitían.
Sólo quedaban unos cuantos pasos, aquellos pasos que lo separaban de librarse de la estúpida ingenua que le molestaba.
El líder