Elisa sentía que su corazón iba a estallar en su pecho, gruesas lágrimas bajaban por sus mejillas y hacía todo el esfuerzo del mundo por no ponerse a llorar como una niña.
El chofer que la llevaba lucía imperturbable, parecía un robot, conduciendo seguramente hacia el sitio que Igor había conseguido para esconderla.
No sabía ni siquiera si podría volver a su país, si podría comenzar de cero o por el contrario, estaría condenada a amar a ese mafioso a pesar de estar lejos de él.
"Si serás tont