Dos días después, Katherine llegó al lugar donde se iba a celebrar la cena, vestida con su traje de noche arreglado, como estaba previsto.
Tenía un aspecto extraordinario, con unos ojos en flor de melocotón que desprendían un encanto cautivador. El ajustado vestido de noche negro hacía que su temperamento fuera aún más extraordinario.
Sus largas piernas eran claras y rectas, con unas curvas irresistiblemente tentadoras.
Katherine causó revuelo cuando apareció, primero por su aspecto y figura, y