Por primera vez, Walter se moría de envidia ante este hombre.
Si ese tipo, Patrick Collins, era el verdadero comprador, significaba fue él quien que había pagado el doble de lo que costaba la empresa, sin importarle el dinero, «ese mald!to infeliz, todo este tiempo se burló de nosotros», gruñía Walter en su interior, reventándose de celos.
— Lo siento… — Patrick le sonrió a Nicole con ternura, notando como ella estaba cada vez más colorada. — Sé que no te lo esperabas…
— Patrick, por favor,