— ¡Señor!, ¡¿a dónde va?! — La asistente seguía a Walter por el pasillo, alcanzándolo en los ascensores. — No puede irse, en una hora tiene una importante reunión…
— No me iré y sé lo de la reunión, puedes ir preparando todo, solo iré a ocuparme de algo por un momento. — Replicó Walter cerrando el ascensor, mientras que la asistente se quedó al pendiente del piso al que bajaba.
Era un almacén viejo, otro que Walter había mandado a clausurar, pero este era más grande y estaba alejado de las of